Ciudad de México.
Una compleja operación sustentada en labores de inteligencia estratégica, cooperación con autoridades de Estados Unidos y el seguimiento a un hombre cercano al círculo íntimo de la pareja sentimental de Rubén Nemesio Oseguera, conocido como El Mencho, permitió ubicar al líder criminal en el municipio de Tapalpa.
De acuerdo con el titular de la Secretaría de la Defensa Nacional, Ricardo Trevilla, tras confirmar su presencia el 22 de febrero, se activó un despliegue táctico integrado por fuerzas especiales del Ejército y de la Guardia Nacional, respaldadas por una agrupación aeromóvil con seis helicópteros. El objetivo era ejecutar la detención en flagrancia, ante información que indicaba que el presunto delincuente se encontraba armado.
Al arribar al sitio, las fuerzas federales fueron recibidas con fuego de alto poder. Se produjo un enfrentamiento de gran intensidad que dejó ocho presuntos integrantes de la delincuencia organizada sin vida en el lugar. Durante la refriega se aseguraron armas largas, equipo táctico y dos lanzacohetes, uno de ellos de fabricación rusa, similar al utilizado en un ataque previo contra una aeronave militar en operativos anteriores.
Según el informe oficial, el objetivo y un reducido grupo de escoltas intentaron escapar hacia una zona boscosa. Las fuerzas especiales establecieron un cerco y emprendieron la persecución. Aunque los agresores portaban armamento de alto impacto, la presión operativa impidió su utilización. En el intercambio, el líder criminal y dos de sus acompañantes resultaron heridos.
Personal de sanidad militar intervino una vez controlada la situación y determinó su traslado aéreo a una instalación médica en el estado de Jalisco. Sin embargo, los lesionados fallecieron durante el trayecto. Por razones de seguridad, y ante el riesgo de reacciones violentas en la zona metropolitana de Guadalajara, se decidió redirigir el traslado hacia la capital del país bajo resguardo de la Fuerza Aérea Mexicana.
En los hechos también resultaron heridos elementos del Ejército, uno de ellos durante el enfrentamiento inicial y dos más en un punto cercano a cabañas donde se desarrolló parte de la operación.
Golpe financiero
De manera paralela, labores de inteligencia permitieron ubicar a Hugo “H”, alias El Tuli, identificado como operador logístico y financiero clave dentro del Cártel Jalisco Nueva Generación. Considerado hombre de máxima confianza del líder criminal, coordinaba desde el municipio de El Grullo acciones de reacción del grupo, entre ellas bloqueos carreteros, incendios y ataques a instalaciones oficiales.
Una unidad especializada de fusileros paracaidistas ejecutó el operativo para su captura. Al llegar al inmueble donde se resguardaba, los agentes fueron nuevamente agredidos. Tras repeler el ataque, el presunto operador perdió la vida. En el sitio fueron asegurados más de siete millones de pesos y casi un millón de dólares, además de armamento y cartuchos. Otros implicados quedaron a disposición de la Fiscalía Especializada en Delincuencia Organizada.
Refuerzo y contención
Ante los hechos violentos registrados en la capital jalisciense, el mando militar ordenó el envío de 2 mil 500 efectivos adicionales a Guadalajara, que se sumaron a los 7 mil 500 ya desplegados, con el fin de restablecer el orden y prevenir nuevas agresiones.
El general Trevilla subrayó que el éxito de la operación fue resultado de una prolongada labor de inteligencia militar y del intercambio de información con autoridades estadounidenses, aunque precisó que la identificación del vínculo sentimental que llevó a la localización fue trabajo exclusivo de las fuerzas nacionales.
Al cierre de su mensaje, el secretario reconoció a los elementos caídos y a quienes participaron en la intervención. “Lo que se demostró —expresó— es la fortaleza del Estado mexicano frente a quienes pretenden desafiarlo”.
