En medio de la creciente tensión en Oriente Medio, Alemania, Francia y el Reino Unido anunciaron que están preparados para adoptar “medidas defensivas necesarias y proporcionadas” frente a los ataques con misiles atribuidos a Irán.
Los tres gobiernos expresaron su preocupación por lo que calificaron como ofensivas “indiscriminadas y desproporcionadas” dirigidas contra países de la región del Golfo, incluidos algunos que no participaron en las operaciones militares iniciales encabezadas por Estados Unidos e Israel. En un comunicado conjunto, subrayaron que protegerán tanto sus intereses estratégicos como los de sus aliados.
Según el posicionamiento europeo, las posibles acciones buscarían neutralizar la capacidad iraní de lanzar misiles y drones, aunque remarcaron que cualquier respuesta estaría enmarcada en el derecho internacional y en criterios de proporcionalidad.
Londres autoriza uso de bases para operaciones “defensivas”
El primer ministro británico, Keir Starmer, confirmó que su gobierno permitirá a Estados Unidos utilizar instalaciones militares en territorio británico para ejecutar acciones destinadas a destruir misiles y plataformas de lanzamiento iraníes.
No obstante, el líder laborista dejó claro que el Reino Unido no participará en operaciones ofensivas directas. “Apoyamos la autodefensa colectiva de nuestros aliados y de nuestra población en la región”, afirmó, al tiempo que insistió en que la salida más viable para la estabilidad regional sigue siendo una solución negociada.
Presión y diplomacia en paralelo
La declaración conjunta de Berlín, París y Londres refleja una estrategia dual: respaldo a mecanismos de defensa ante posibles amenazas y, simultáneamente, impulso a una vía diplomática que evite una escalada mayor.
Con esta postura, las principales potencias europeas envían un mensaje de firmeza hacia Teherán, pero también buscan contener un conflicto que podría ampliar su radio de impacto más allá del Golfo Pérsico y comprometer la seguridad energética y geopolítica global.
