La detención de August Hanning, expresidente del servicio de inteligencia exterior alemán, el Bundesnachrichtendienst (BND), y de su antiguo jefe de gabinete, Manfred D.*, amenaza con provocar una grave ruptura en las relaciones de inteligencia de Alemania, según analistas, a medida que en el extranjero se empieza a comprender el alcance total del escándalo.
Manfred D. está acusado de haber vendido unos 2.000 documentos de alto secreto a Hanning a lo largo de un periodo de 12 años, mucho después de que este último dejara el BND en 2005, tras siete años al frente del mismo. Manfred D. siguió prestando sus servicios a todos los sucesores de Hanning, incluido el actual jefe del BND, Martin Jäger, antes de jubilarse en marzo de 2026.
En una ocasión, según la fiscalía, Hanning «utilizó información clasificada facilitada por Manfred D. para redactar un análisis destinado a un agente de un servicio de inteligencia extranjero».
Según Florian Flade, reportero de la cadena pública ARD, la mayoría de estos documentos eran informes semanales de inteligencia entregados al Gobierno alemán por el BND, que incluían los últimos hallazgos de agencias de inteligencia extranjeras.
«Se trata de un asunto muy, muy delicado, ya que implica a agencias asociadas de otros países», declaró Flade en el podcast Berlin Briefing, de DW. «Y sabemos ya que esto también incluye información sobre el programa nuclear iraní, el ejército ruso y la guerra de Ucrania«.
Confianza quebrantada, credibilidad perdida
Algunos expertos afirman ahora que la mayor preocupación es qué conclusiones sacarán de este asunto los servicios de inteligencia de los países aliados. Se sabe que, en el pasado, la CIA estadounidense compartió información sobre islamistas radicales en Alemania, lo que posiblemente ayudó a prevenir atentados terroristas en el país.
Si ahora se descubre que la información salía del BND a través de Hanning, esa relación podría verse socavada, sobre todo si, además, acababa finalmente en manos de los servicios de inteligencia de Rusia y China (aunque, de momento, no hay indicios de ello).
«Se está causando un daño enorme no solo a la apariencia externa y la imagen del BND», subrayó Flade. «En estos momentos se está llevando a cabo una evaluación de los daños dentro del propio BND. Además, están hablando con sus socios sobre este asunto porque quieren saber si su información se facilitó a otros países».
Esto también podría tener consecuencias para la seguridad nacional de Alemania en el marco del creciente enfrentamiento con Rusia. El BND, que actualmente está sujeto a más restricciones legales que otros servicios de inteligencia de todo el mundo, considera vital su relación con su homólogo estadounidense.
Información: DW
