La colección pictórica de Frida Kahlo y Diego Rivera permanecerá en su sede original, luego de que se confirmara la cancelación definitiva del proyecto que contemplaba su traslado al parque urbano Aztlán. Así lo establece la resolución emitida por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), tras analizar la queja promovida por vecinos que defendieron la permanencia del acervo en Xochimilco.
El plan, anunciado previamente por el gobierno federal, proponía mover las 148 obras de Rivera y 26 piezas de Kahlo que forman parte de la colección resguardada en el Museo Dolores Olmedo hacia el Parque Aztlán. Sin embargo, la inconformidad social y la revisión del caso derivaron en la decisión de mantener el patrimonio artístico en su recinto original.
Habitantes y autoridades tradicionales de pueblos y barrios originarios de Xochimilco llevaron a cabo una declaratoria simbólica para reconocer al museo como patrimonio cultural de la demarcación, subrayando su relevancia histórica y comunitaria. El acto se realizó en la Rotonda de los Personajes Ilustres del Centro Histórico de la alcaldía, junto al busto de bronce de Dolores Olmedo Patiño, destacada promotora cultural y figura clave en la conformación de la colección.
En paralelo, la CNDH concluyó, dentro del expediente correspondiente, que no se acreditaron violaciones a derechos humanos relacionadas con el cierre temporal del recinto ni con el proyecto de traslado. La investigación también constató que el museo se encuentra en proceso de restauración y modernización de sus instalaciones, con miras a su reapertura en los próximos meses.
De acuerdo con información proporcionada por la administración del recinto, el movimiento de las obras quedó oficialmente sin efecto, garantizando que el legado artístico continúe en el espacio concebido por Olmedo para su conservación y difusión.
La resolución representa un triunfo para los colectivos vecinales que defendieron la permanencia del acervo en Xochimilco y reafirma el valor cultural del museo como uno de los principales custodios de la obra de dos de los máximos exponentes del arte mexicano del siglo XX.
