Zumpango, Estado de México. La silueta dorada más codiciada del futbol internacional ya está en territorio nacional. La Copa Mundial de la FIFA aterrizó este viernes en el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), marcando el arranque de una gira que la llevará por diez ciudades mexicanas como antesala del torneo de 2026.
Custodiado bajo estrictos protocolos de seguridad, el trofeo —de más de seis kilogramos de peso, elaborado en bronce y recubierto en oro, con base de malaquita— descendió de la aeronave acompañado por autoridades federales, directivos del organismo rector del futbol mundial y figuras históricas del balompié. La primera parada será Guadalajara, donde iniciará su exhibición pública este fin de semana.
Más que un símbolo deportivo, la Copa representa un mensaje institucional y social. De acuerdo con Jurgen Mainka, director de la oficina de la FIFA en México, el recorrido busca acercar la experiencia mundialista a la población. “Se trata de que la gente haga suyo el torneo desde ahora”, señaló durante la ceremonia.
El trofeo original —que sólo pueden tocar campeones del mundo y jefes de Estado de países anfitriones o ganadores— está valuado en millones de dólares según estimaciones privadas. La pieza que se entrega a las selecciones vencedoras es una réplica, mientras que el original permanece bajo resguardo permanente de la FIFA, que dispone de un equipo especializado para su traslado internacional.
Entre los asistentes destacaron leyendas del futbol como Hugo Sánchez y Manuel Negrete, además del ex defensa argentino Roberto Ayala. También acudieron representantes diplomáticos y funcionarios federales, entre ellos el canciller Juan Ramón de la Fuente.
Seguridad y coordinación trinacional
Durante el acto protocolario, el titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores subrayó que México está preparado para recibir a selecciones y visitantes de todo el mundo en un entorno seguro y hospitalario. Afirmó que la organización del Mundial se asume como una política de Estado, con coordinación entre los tres niveles de gobierno, la iniciativa privada y organismos sociales.
El funcionario también destacó la presencia del embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, así como de la representación diplomática de Canadá, países con los que México compartirá la organización del certamen en 2026. El Mundial, enfatizó, consolidará la cooperación regional en América del Norte.
La representante del Gobierno de México para la justa mundialista, Gabriela Cuevas, sostuvo que el arribo del trofeo simboliza la confianza en la capacidad organizativa del país, incluso en contextos complejos. En días recientes, hechos de violencia en Jalisco habían generado inquietud sobre la seguridad en Guadalajara, una de las sedes del torneo. Sin embargo, las autoridades aseguraron que existen condiciones para garantizar un evento de talla internacional.
Diez ciudades, una misma pasión
Tras su estancia en Guadalajara —donde será exhibida en el estadio Akron del 28 de febrero al 2 de marzo— la Copa continuará su trayecto por León, Veracruz, Chihuahua, Querétaro, Monterrey, Puebla y Mérida, antes de regresar a la capital del país en junio.
Más allá de los estadios, el Gobierno federal busca que el Mundial trascienda la cancha y se convierta en una celebración colectiva en plazas públicas, espacios culturales y actividades comunitarias. “Debe ser una experiencia social que una al país”, expresaron autoridades durante el evento.
Con la llegada del trofeo, México no sólo inicia una gira promocional: activa formalmente la cuenta regresiva hacia una Copa del Mundo que promete proyectar su imagen ante millones de espectadores en el planeta. La Copa ya está aquí; ahora, comienza el recorrido hacia 2026.
