A partir del 1 de enero de 2026, fumar será considerablemente más caro en México. Las principales marcas de cigarros que se comercializan en el país aplicarán incrementos superiores a 20% en sus precios, como consecuencia del ajuste al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) aprobado por el Congreso dentro del Paquete Económico del próximo año.
Distribuidores de firmas como Marlboro, Pall Mall, Camel y Winston ya notificaron a tiendas de abarrotes las nuevas listas de precios sugeridos, las cuales en varios casos colocan el costo de la cajetilla por encima de los 100 pesos.
Un recorrido realizado por este medio en pequeños comercios revela que los cambios ya son del conocimiento de los tenderos. Rosario, dueña de una miscelánea, explica que el impacto será inmediato: “Primero fue el refresco y ahora el cigarro. Suben de precio y, aun así, la gente los sigue comprando; no pasa lo mismo con productos básicos como el huevo o la tortilla”.
El ajuste también alcanzará al cigarro suelto. Armando, comerciante en la Ciudad de México, señala que el incremento será inevitable: “El Marlboro lo vendo en 10 pesos, pero con las nuevas tarifas tendré que darlo en 12”. Los precios finales, advierte, variarán dependiendo de la zona y del tipo de establecimiento.
Entre los aumentos más representativos destacan los siguientes: la cajetilla de Marlboro tradicional pasará de 87 a 106 pesos, un alza de 21.8%; Pall Mall subirá de 80 a 96 pesos; Camel Yellow llegará a 87 pesos desde los actuales 77, mientras que Winston, en presentación de 25 cigarros, aumentará de 50 a 61 pesos. En prácticamente todos los casos, el incremento ronda o supera el 20%.
La razón del ajuste fiscal
El encarecimiento del tabaco responde al endurecimiento del llamado “impuesto saludable”. Para 2026, el Congreso aprobó elevar la tasa del IEPS que grava la venta e importación de cigarros y otros tabacos labrados de 160% a 200%.
Además, se autorizó la actualización de la cuota específica por cigarro, que pasará de 0.6445 pesos en 2025 a 0.8516 pesos en 2026, con incrementos graduales programados hasta 2030. El objetivo oficial de esta política es desalentar el consumo y contribuir a la mejora de la salud pública.
De acuerdo con estimaciones del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), los cambios fiscales provocarían una reducción de 7.3% en la venta de cajetillas durante 2026. El volumen comercializado bajaría de 2,384.6 millones a 2,209.4 millones de unidades.
El mismo análisis proyecta que el precio promedio de la cajetilla subiría de 73.1 a 85.8 pesos, un aumento de 17.4%. Actualmente, más de 73% del precio final corresponde a impuestos como el IEPS y el IVA, una proporción mayor a la registrada en años previos.
