Palm Beach, Florida.— El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su homólogo ucraniano, Volodímir Zelenski, sostuvieron este domingo un encuentro en Mar-a-Lago, residencia privada del mandatario estadounidense, tras el cual ambos manifestaron un moderado optimismo sobre la posibilidad de acercarse al fin de la guerra en Ucrania, aunque sin detallar acuerdos ni avances específicos.
La reunión, que se extendió por más de tres horas e incluyó una comida de trabajo, tuvo como eje un plan de paz de 20 puntos presentado por Zelenski, el cual ha generado reservas por parte del gobierno ruso. Al término del encuentro, Trump calificó la conversación como “excelente” y afirmó que las negociaciones se encuentran “muy avanzadas”, al señalar que, a su juicio, existe hasta un 95 por ciento de probabilidades de alcanzar un acuerdo.
El presidente estadounidense aseguró que, tras la reunión, ambos líderes sostuvieron llamadas con mandatarios europeos, entre ellos el canciller alemán Friedrich Merz, el presidente francés Emmanuel Macron, el primer ministro británico Keir Starmer y la jefa del gobierno italiano, Giorgia Meloni. “Estamos más cerca de la paz que nunca”, sostuvo Trump, quien adelantó que las conversaciones continuarán durante las próximas semanas.
La cita estuvo precedida por una llamada telefónica entre Trump y el presidente ruso, Vladímir Putin, la cual el mandatario estadounidense describió como “positiva y muy productiva”. Este contacto de última hora introdujo incertidumbre sobre el rumbo de las negociaciones, particularmente porque Moscú insiste en desechar el plan promovido por Kiev y retomar una propuesta previa que implicaría concesiones territoriales y militares por parte de Ucrania.
A su llegada a Mar-a-Lago, Zelenski y Trump ofrecieron breves declaraciones ante la prensa. El mandatario estadounidense afirmó que las conversaciones se encuentran en su fase final y prometió que cualquier acuerdo será “bueno para Ucrania y para todos”. También señaló que se contemplan garantías de seguridad sólidas y una participación activa de las naciones europeas.
Desde Kiev, el gobierno ucraniano ha reiterado que cualquier acuerdo de paz deberá incluir garantías de seguridad equiparables a las que ofrece la pertenencia a la OTAN. Zelenski ha subrayado que la decisión final dependerá del respaldo de Estados Unidos y de sus aliados europeos, así como de la presión que estos ejerzan sobre Rusia.
De acuerdo con el Kremlin, la conversación entre Putin y Trump se prolongó por aproximadamente 75 minutos. Moscú insistió en que un alto el fuego temporal solo serviría para prolongar el conflicto, postura que contrasta con la demanda ucraniana de una tregua previa a cualquier consulta popular sobre un eventual acuerdo.
El contexto de la reunión estuvo marcado por una nueva ola de ataques rusos con misiles y drones sobre territorio ucraniano, incluido un bombardeo nocturno de gran escala contra Kiev y otras regiones del país. Zelenski denunció que estas acciones evidencian la falta de voluntad real de Moscú para una solución diplomática.
Pese a los gestos de optimismo expresados por Trump, el encuentro concluyó sin anuncios concretos, reflejando la complejidad de unas negociaciones en las que persisten profundas diferencias entre las partes y en las que el mandatario estadounidense busca cumplir su promesa de poner fin al conflicto, uno de los compromisos centrales de su regreso a la Casa Blanca.
