La integrante de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) Rosa María Payá, ha realizado en los últimos meses visitas a México que no figuran dentro de actividades oficiales del organismo hemisférico. Durante esas estancias sostuvo encuentros discretos con actores vinculados a sectores de la derecha, sin que existan registros públicos de reuniones con autoridades mexicanas ni de una misión institucional formal.
El 22 de enero, Payá intervino en el foro “Cuba y América Latina: seis décadas de autoritarismo”, celebrado en la Ciudad de México y organizado por la Universidad de la Libertad, institución fundada por el empresario Ricardo Salinas Pliego, con el respaldo del Centro Ricardo Salinas Pliego. En el evento participaron también el ex secretario de Relaciones Exteriores Jorge Castañeda, el escritor Carlos Téllo Díaz y María Werlau, directora de Archivo Cuba, con sede en Miami, entre otros ponentes.
La comisionada presentó la conferencia titulada “La esperanza de la democracia”. No obstante, su asistencia no fue difundida en sus plataformas digitales ni en los canales oficiales de las entidades organizadoras. Tampoco la CIDH emitió comunicado alguno que indicara la existencia de una agenda oficial en territorio mexicano durante esas fechas, como suele ocurrir en otros países cuando sus integrantes realizan actividades institucionales.
Material audiovisual compartido por asistentes muestra a Payá formulando críticas al gobierno cubano y cuestionando su influencia en iniciativas regionales como el Foro de São Paulo y el denominado socialismo del siglo XXI.
Su presencia en el foro se produjo días después de que Salinas Pliego presentara ante la propia CIDH una denuncia contra el Estado mexicano por presuntos actos de persecución política y fiscal, lo que ha generado cuestionamientos en algunos círculos diplomáticos sobre la coincidencia de ambos hechos.
Fuentes consultadas señalaron que no sería la primera ocasión en que Payá viaja a México sin publicidad previa. No se ha precisado si en dichas visitas ingresó al país haciendo uso de las prerrogativas que le confiere su calidad de comisionada o si lo hizo a título personal. Conforme al estatuto de la CIDH, sus miembros cuentan con inmunidades y privilegios equiparables a los de agentes diplomáticos mientras ejercen su mandato.
La Comisión está conformada por siete integrantes independientes, elegidos por la Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA) en carácter personal y no como representantes de sus países. Payá, ciudadana estadounidense de origen cubano, asumió el cargo el 1 de enero, tras su elección en junio de 2025.
Su postulación fue promovida por la administración del entonces presidente Donald Trump y respaldada por el secretario de Estado Marco Rubio. Durante el proceso de evaluación, el Panel Independiente encargado de revisar candidaturas al Sistema Interamericano de Derechos Humanos expresó reservas respecto a su vinculación activa con diversas organizaciones civiles, señalando que ello podría afectar la percepción de independencia propia del cargo.
Hija del fallecido opositor cubano Oswaldo Payá y directora ejecutiva de la Fundación para la Democracia Panamericana, la activista nacida en La Habana en 1989 ha mantenido una presencia constante en foros internacionales y redes sociales, donde sostiene posturas críticas hacia el gobierno de la isla.
En diciembre pasado difundió mensajes desde Oslo, donde afirmó haber acompañado a la dirigente venezolana María Corina Machado en el contexto de la entrega del Premio Nobel de la Paz. Posteriormente, en febrero, señaló haber participado en Washington en un encuentro de organizaciones anticastristas, semanas antes de que el gobierno estadounidense anunciara nuevas medidas arancelarias vinculadas al comercio petrolero con Cuba, país al que ha calificado públicamente como “Estado terrorista”.
