Ciudad de México. En México, millones de mujeres sostienen una parte significativa de la economía a través del trabajo doméstico y de cuidados que no recibe remuneración. Este esfuerzo, invisible para el mercado laboral, representa un aporte económico equivalente a más de 5 billones de pesos anuales, de acuerdo con un análisis del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria.
El organismo advierte que, además de enfrentar desigualdades económicas, muchas mujeres viven lo que especialistas denominan “pobreza de tiempo”, debido a la carga desproporcionada de labores del hogar y atención a dependientes. Según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, las mujeres destinan en promedio 40.9 horas semanales a actividades no remuneradas, más del doble que los hombres, quienes dedican cerca de 19.5 horas.
Datos actualizados para 2024 revelan que el valor total del trabajo no remunerado en el país alcanzó cerca del 23 por ciento del producto interno bruto (PIB), es decir, más de 8 billones de pesos. De esa cifra, aproximadamente tres cuartas partes corresponden al tiempo aportado por mujeres en tareas domésticas y de cuidado, actividades que en otras naciones forman parte de servicios públicos o sistemas formales de apoyo.
En términos monetarios, el tiempo aportado por las mujeres equivale a unos 5.7 billones de pesos —alrededor del 17 por ciento del PIB— mientras que la contribución masculina se estima en 2.3 billones de pesos, cerca del 7 por ciento de la producción económica anual.
La diferencia también se refleja en el uso del tiempo: por cada hora que un hombre dedica al trabajo no remunerado, una mujer realiza poco más de dos horas. Este desequilibrio impacta directamente en las oportunidades laborales, educativas y de descanso para ellas.
El estudio calcula que, en promedio, cada mujer aporta de forma indirecta cerca de 99 mil pesos al año mediante labores no pagadas, mientras que la contribución estimada por hombre ronda los 47 mil pesos. Esto ocurre porque, además de trabajar más horas en total, las mujeres destinan una mayor proporción de su jornada a actividades que no generan ingresos.
El informe también señala que la participación femenina en el mercado laboral ha crecido en los últimos años; sin embargo, esa mayor presencia no ha venido acompañada de una redistribución equitativa de las tareas domésticas. En consecuencia, muchas mujeres enfrentan dobles o incluso triples jornadas al combinar empleo, traslados y responsabilidades familiares.
Las brechas también varían según la etapa de la vida. El análisis muestra que la carga de trabajo no remunerado para las mujeres se duplica a partir de los 20 años y permanece por encima de las 35 horas semanales hasta edades avanzadas. El grupo de entre 30 y 34 años concentra uno de los niveles más altos de esta presión de tiempo.
Con la llegada al poder de la primera presidenta del país, Claudia Sheinbaum, el gobierno federal incluyó en el presupuesto el llamado Anexo Transversal 31, denominado “Consolidación de una Sociedad de Cuidados”, que busca impulsar políticas orientadas a reducir la carga de trabajo doméstico no remunerado.
No obstante, especialistas señalan que el alcance financiero de este instrumento sigue siendo limitado. Para 2026, el anexo contempla recursos por 468 mil millones de pesos, equivalentes a alrededor de 1.26 por ciento del PIB. Esta cifra representa apenas poco más del 5 por ciento del valor económico total del trabajo no remunerado en el país y menos del 5 por ciento del gasto público federal.
El análisis también apunta que gran parte de esos recursos se concentra en transferencias monetarias, que absorben cerca del 64 por ciento del presupuesto del programa, mientras que la provisión directa de servicios, infraestructura o acciones culturales relacionadas con el cuidado representa poco más de un tercio.
Para el CIEP, esto significa que, aunque las transferencias pueden aliviar el ingreso de los hogares, no transforman de fondo la organización social del cuidado ni reducen de manera estructural la llamada “pobreza de tiempo” que afecta principalmente a las mujeres.
