La Secretaría de Trabajo y Fomento al Empleo (STyFE) estima que la Ciudad de México podría sumar entre 50 mil y 100 mil puestos de trabajo con motivo de la Copa Mundial de la FIFA 2026, cuyo arranque está programado para junio próximo. Así lo informó la titular de la dependencia, Inés González Nicolás, quien subrayó que el mayor dinamismo se concentrará en el sector servicios.
Tras participar en el foro de consulta pública “Innovación, capacitación y diálogo social”, realizado en el marco del Plan General de Desarrollo 2025-2045, la funcionaria explicó que restaurantes, hoteles y transporte —especialmente el vinculado al turismo— serán los principales motores de contratación. Añadió que en la capital operan alrededor de 250 mil personas en plataformas digitales dedicadas al traslado de pasajeros y a la entrega de alimentos y mercancías, cifra que podría incrementarse conforme se acerque la justa deportiva.
González Nicolás puntualizó que el reto no solo consiste en generar empleos durante el evento, sino en evitar que estos desaparezcan una vez concluido. Para ello, consideró fundamental fortalecer el diálogo entre autoridades y sector empresarial, a fin de diseñar estrategias que permitan dar continuidad a las plazas creadas. Las proyecciones, dijo, se basan en experiencias de otras ciudades sede que registraron aumentos significativos en su ocupación laboral durante la Copa del Mundo.
La titular de la STyFE destacó que la economía capitalina se sustenta principalmente en los servicios, el comercio mayorista y minorista, la construcción y el trabajo en plataformas digitales. En ese contexto, llamó a las empresas a impulsar programas de capacitación y profesionalización que garanticen estabilidad y mejores condiciones para las y los trabajadores.
Asimismo, planteó que los gobiernos deben asumir un papel activo en la formación laboral, no solo para atender las nuevas demandas del mercado, sino también para rescatar oficios tradicionales que han perdido presencia con el paso del tiempo, como zapateros, carpinteros o costureras. La estrategia, explicó, debe avanzar en dos vías: responder a la transformación del mercado de trabajo y, al mismo tiempo, ofrecer alternativas de capacitación en actividades esenciales para las comunidades, como electricidad, plomería y albañilería.
