Los restos de José Antonio Jiménez Nevárez fueron inhumados en Hermosillo, luego de que su cuerpo fuera localizado en una fosa clandestina en la comunidad de El Verde, en el municipio de Concordia. El trabajador formaba parte del grupo de diez mineros que fueron privados de la libertad el pasado 23 de enero en esa zona de Sinaloa.
La Fiscalía General de la República confirmó la identificación de cinco de los cuerpos encontrados en el predio rural, entre ellos el de Jiménez Nevárez. Tras las diligencias correspondientes, los restos fueron entregados a sus familiares para la realización de los servicios funerarios en la capital sonorense.
De acuerdo con información proporcionada por allegados, la víctima se desempeñaba como coordinador de seguridad industrial y salud ocupacional para la empresa canadiense Vizsla Silver, con operaciones en Concordia. Durante la ceremonia, el féretro fue acompañado por su casco y uniforme de trabajo, en un acto simbólico que recordó su trayectoria profesional.
Familiares y amistades acudieron a despedirlo en medio de exigencias de justicia. Su esposa rechazó versiones que, dijo, buscan restar gravedad a lo sucedido, mientras que su madre y otros parientes expresaron públicamente su dolor e indignación a través de redes sociales. Jiménez deja esposa y dos hijas menores de edad.
El caso generó reacciones en el gremio minero. La Asociación de Ingenieros de Minas, Metalurgistas y Geólogos de México convocó a una movilización nacional el 14 de febrero bajo la consigna “Los mineros estamos de luto”, con el propósito de demandar el esclarecimiento de los hechos y mayores condiciones de seguridad para quienes laboran en el sector.
En Hermosillo, el contingente partirá de las oficinas de la asociación, ubicadas en la colonia San Benito, con destino a la Catedral Metropolitana de Nuestra Señora de la Asunción, donde se prevé realizar un acto conmemorativo en solidaridad con las familias afectadas.
