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Discurso del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador en los 500 años de Resistencia Indígena. 1521, México-Tenochtitlan

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ZÓCALO DE LA CIUDAD DE MÉXICO, 13 de agosto de 2021

Amigas, amigos:

Agradezco mucho la presencia en este importante acto cultural e histórico de la representante del pueblo Mohawk, que nos acompaña y que ha expresado su sentimiento y lo que están haciendo hermanos nuestros en Estados Unidos y en Canadá.

También agradezco mucho a Jamescita Mae, senadora de Arizona.

Y nos da mucho gusto que esté con nosotros María Magdalena Huerta Vázquez, presidenta del Comisariado Ejidal de Santiago Zapotitlán de la Alcaldía de Tláhuac de la Ciudad de México

Amigas y amigos:

Hoy 13 de agosto, fecha funeral, como diría el maestro Carlos Pellicer, recordamos la caída de la Gran Tenochtitlan y ofrecemos perdón a las víctimas de la catástrofe originada por la ocupación militar española de Mesoamérica y del resto del territorio de la actual República mexicana.

No es fácil el análisis objetivo sobre el proceso de ocupación militar y colonización española en nuestro país. Son pocas las fuentes primarias y aunque existen códices y relatos de los pueblos originarios, posteriores a los iniciales acontecimientos, predominan las crónicas y escritos de soldados, historiadores y evangelizadores que tienden a justificar la invasión en nombre de la libertad, la fe, la superioridad racial o de la civilización, como ha sucedido siempre en hechos históricos de ésta naturaleza en cualquier lugar del mundo.

Es por eso que considero hasta ofensivo y ocioso, en estos tiempos, volver a la vieja polémica de que los originarios de Mesoamérica y, en particular, los mexicas eran bárbaros porque, entre otras cosas, comían carne humana; pensaban que el caballo era una bestia sobrenatural monstruosa, que los españoles fueron salvados en batallas por un hombre de a caballo que figuraba ser el Apóstol Santiago o que Cortés y sus soldados eran enviados de la divinidad, según la supuesta profecía indígena del regreso de Quetzalcóatl o que la adoración de ídolos era una práctica demoniaca.

Baste decir, para responder, como sostenía Fernando Benítez que “entre las llamas que achicharraban a los herejes y los sacrificios humanos de los aztecas hay pocas diferencias”.

Pero sí hay asuntos que deben aclararse en la medida de lo posible. Por ejemplo, hace unos días, un escritor promonárquico de nuestro continente, que no son pocos, por cierto, afirmaba que España no conquistó América, sino que España liberó América, pues “Hernán Cortés –cito textualmente– aglutinó a 110 naciones mexicanas que vivían oprimidas por la tiranía antropófaga de los aztecas y que lucharon con él”. Agrega que “pedir perdón por liberar a los mexicanos de los aztecas es como pedir perdón por haber derrotado a los nazis”.

Es sabido que varios pueblos originarios como los totonacas, los tlaxcaltecas, los otomíes, los de Texcoco y otros, “no 110 naciones”, ayudaron a Cortés a tomar Tenochtitlan, pero este hecho no debe servir para justificar las matanzas llevadas a cabo por los conquistadores ni le resta importancia a la grandeza cultural de los vencidos.

La idea dominante, por mucho tiempo, hasta nuestros días de que Moctezuma era un tirano puede ser cierta, pero los hechos narrados en las crónicas reflejan que sus opositores se sumaron a Cortés y a sus huestes por sentirse libres y no por vivir como esclavos.

Es demostrable, también, que los pueblos sometidos al dominio mexica tenían que pagar tributo o impuestos al poder central, pero la versión de que se los comían, es más bien una típica inventiva de cualquier colonizador, una vulgaridad por lo general nunca comprobada.

No debe descartarse, sin embargo, que en otros tiempos la hegemonía mexica se haya impuesto mediante la fuerza en todo Mesoamérica, pero a la llegada de los españoles era evidente la decadencia del poderío de Moctezuma y de sus aliados. De haber existido un poder central fuerte, una tiranía, no habría sido posible que Cortés llegara con apenas 400 soldados españoles la primera vez a Tenochtitlan, luego de enfrentar pocas batallas, dos o tres, desde la península de Yucatán hasta el Valle de México.

La esclavitud, como tal, es la que explica y narra el mismo Cortés, quien, en sus Cartas de Relación al rey Carlos V de España, después de su primera derrota en Tacuba, en la célebre batalla de la noche triste o de la huida, sostiene que en venganza por la muerte de españoles y ante la rebeldía de los indígenas, que, además, cito textualmente: “comen todos carne humana”, empezó a convertirlos en esclavos. En Tepeaca, Tecamachalco, Izúcar, Huaquechula y otros lugares del valle de Puebla, aplicó la estrategia de respetar a los que se sometían y arrasar y esclavizar a los que resistían.

Pero tampoco debe verse a Cortés como un demonio. Era simplemente un hombre de poder, un militar con valor, aplomo, un militar desalmado; un político audaz y ambicioso de fortuna, que hábilmente aprovechó las divisiones y las debilidades de los mexicas para imponerse con discursos, argucias, terror y violencia, hasta conseguir apoderarse del anhelado tesoro en oro y plata de Tenochtitlan.

Pedro Salmerón, en su reciente libro La Batalla por Tenochtitlan, empieza con la atinada advertencia de que haciendo a un lado justificaciones de toda índole, el motivo primordial de dicha expedición fue el afán de riqueza. En un poema escrito en un día como hoy, pero de 1964, lamentando la destrucción de Tenochtitlan, el maestro Carlos Pellicer decía:

…Me da tristeza,

no por mexicano,

sino sólo por hombre.

Bueno, sí: ¡la ambición!

Destruir, matar para obtener y poseer.

Esta es la razón de tanto duelo,

de tanta ruina, de tantas lágrimas oscuras,

de tanto pecho destrozado y aún vivo,

de tanto estar mirando el horizonte

y sin nada entender…

Y, en efecto, la pregunta obligada es si ¿las matanzas de miles de indígenas de Cholula, en el Templo Mayor, en la toma y masacre de Tenochtitlan, y los asesinatos de Moctezuma, Xicoténcatl y Cuauhtémoc, y otras autoridades indígenas, trajeron civilización a la tierra que Cortés bautizó como la Nueva España?

¿Valieron la pena tantas muertes, tanto pueblo arrasado, saqueado y quemado; tantas mujeres violadas, tantas atrocidades ordenadas por el mismo Cortés y por él relatadas en sus cartas al rey?  Pensemos, por ejemplo, en ese pasaje que narra que fueron tantos los indígenas asesinados en Yecapixtla que un río que corre cerca de aquel pueblo “por más de una hora fue teñido de sangre”, o ese parte lapidario del día 12 de agosto en la víspera de la caída, de la toma, de Tenochtitlan, según el cual, cito textualmente: “aquel día se mataron y prendieron más de 40 mil ánimas.”

¿Verdad que no hay justificación alguna, ante tan terrible desgracia? La respuesta es un no categórico. Puede matizarse alegando que se construyeron, durante la Colonia, palacios y bellos templos, que se creó la universidad y había imprenta antes que en Estados Unidos, y que se registró un auge económico, sobre todo en la minería. Pero todo ello y más, no es suficiente y menos si se tiene en consideración que no fue en beneficio de todos.

Durante los tres siglos de dominación colonial, los indígenas solo tuvieron dos opciones: sobrevivir en la pobreza en zonas de refugio, en la sierra, los pantanos o en la selva, porque fueron despojados de sus mejores tierras o ser enganchados para trabajar en las minas o en las haciendas como esclavos. En el caso de la ciudad, Fernando Benítez sostiene que a los habitantes de la antigua Tenochtitlan se les condenó a vivir en las afueras, en las orillas, en la marginación. “A la miseria de los vencidos se oponía la riqueza de los vencedores que habitaban en los palacios cerca a esta Plaza Mayor o en las huertas y jardines de San Cosme, más allá de la Alameda.”

Pero tampoco la acumulación de capital para los propietarios de la Nueva España y para la Corona fue abundante o significativa. En todo el periodo colonial no hubo avances tecnológicos y siempre se padeció de la llamada “falta de brazos”. Un dato: el oro que se llevaron de México los europeos, los españoles en 300 años de dominación colonial –182 toneladas–, es equivalente en la actualidad a solo dos años de lo obtenido por las empresas mineras nacionales y extranjeras que, en 2017 y 2018, extrajeron 192 toneladas.

En contraste, empezó desde hace 500 años, para los pueblos sometidos una era de violencia, sobreexplotación, esclavitud, desánimo y tristeza. Y como las malas noticias nunca llegan solas, siempre se hacen acompañar de otras, la Conquista provocó una crisis sanitaria, una catástrofe peor que la invasión militar, porque sin que nadie lo deseara, la población indígena fue reducida drásticamente por la llegada de enfermedades desconocidas que los curanderos aborígenes no sabían cómo enfrentar y se convertían en terribles epidemias y la gente contagiada no podía resistir por falta de fortaleza física, emocional y de anticuerpos, y morían miles sin remedio.

En el libro de Pedro Salmerón, que ya citamos, vienen tres referencias sobre los efectos de la viruela en la víspera, el sitio y durante la batalla por Tenochtitlan; en una, el soldado español Bernardino Vázquez de Tapia, sostiene:

Vino una pestilencia de sarampión, y vínoles tan recia y tan cruel, que creo murió más de la cuarta parte de la gente de indios que había en toda la tierra, lo cual mucho nos ayudó para hacer la guerra y fue causa que mucho más prestó para que se acabase, porque como he dicho, en esta pestilencia murió gran cantidad de hombres y gente de guerra y muchos señores y Capitanes y valientes hombres, con los cuales habíamos de pelear y tenerlos por enemigos; y milagrosamente Nuestro Señor los mató y nos los quitó delante.

El soldado confundió sarampión con viruela, que fue la epidemia que causó, en ese entonces, muchas muertes, entre otras la de Cuitláhuac, quien había tomado el mando luego del asesinato de Moctezuma y fue después sustituido por Cuauhtémoc. En las otras dos referencias a la viruela, el soldado español Francisco Aguilar señala que en el cerco a Tenochtitlan “había… hambre y también viruela, todo lo cual –dice– fue causa de que [los mexicas] aflojasen en la guerra y no peleasen tanto”. Y el mismo cronista da gracias a Dios porque “estando los cristianos harto fatigados de la guerra” [a los mexicas les envió viruela] “…y entre los indios vino una grande pestilencia”.

Estas terribles epidemias de viruela, sarampión, paludismo, cólera, tosferina, mal de bubas, peste y otras enfermedades diezmaron a la población. En Tabasco, en las crónicas del siglo XVI se sostiene que a la llegada de los españoles la población nativa alcanzaba los 135 mil habitantes, pero al poco tiempo, las cosas cambiaron, la tierra se plagó de enfermedades y la población disminuyó con rapidez: para 1575 Tabasco apenas tenía 8 mil 500 habitantes; en sólo medio siglo, la población se había reducido en un 93 por ciento.

Enrique Semo afirma que “el cataclismo más atroz que sufrieron los amerindios en la conquista fue, sin lugar a duda, la combinación de guerras, destrucción de su tejido social y las enfermedades epidémicas para las cuales no tenían inmunidad”.

El mismo Semo, autor del libro La Conquista, Catástrofe de los pueblos Originarios, luego de analizar varias fuentes, llega a la conclusión de que en 1518 había en Mesoamérica y Aridoamérica 11 millones de habitantes y 87 años después, en 1605, la población apenas llegaba a un millón 75 mil personas.

Este desastre, cataclismo, catástrofe, como se le quiera llamar, permite sostener que la Conquista fue un rotundo fracaso. De qué civilización se puede hablar si se pierde la vida de millones de seres humanos y la nación, imperio o la monarquía dominante no logra en tres siglos de colonización ni siquiera recuperar la población que existía antes de la ocupación militar.

Recordemos: en 1518, se contaba con 11 millones de habitantes y en 1821, la población del México que había logrado su independencia era de 6 millones de habitantes. Traigo a escena de nuevo a Tabasco que llegó a tener, como ya hemos dicho, antes de la llegada de los españoles 135 mil habitantes, pero su población disminuyó y en tres siglos de dominación colonial nunca pasó de 40 mil habitantes. Es hasta después de la Independencia, a partir de 1830, cuando la población empieza a crecer porque comienza a llegar y se empieza a aplicar con cierta regularidad la quinina para combatir el paludismo y la vacuna contra la viruela, que se descubre hasta 1800, 300 años. Ahora que estamos padeciendo del COVID, tenemos que reconocer que en un año se contó con una vacuna. Y en el caso de la viruela se tuvo una vacuna casi 300 años después de que empezó a afectar esta epidemia en México- Tenochtitlan. En el caso de Tabasco, decía, a partir de 1830 la población empieza a crecer porque ya se contaba con la vacuna, inclusive en el presupuesto del Estado se incluía una partida destinada a proporcionar este servicio en forma gratuita.

En suma, la Conquista y la colonización son signos de atraso, no de civilización, menos de justicia. Solo pensemos que, en nuestro país durante la Revolución, por violencia, hambre y también por epidemias, perdieron la vida un millón de mexicanos; sin embargo, en 1930, con solo 20 años transcurridos, ya se tenía de nuevo la población de 1910.

De modo que la gran lección de la llamada Conquista es que nada justifica imponer por la fuerza a otras naciones o culturas, un modelo político, económico, social o religioso en aras del bien de los conquistados o con la excusa de la civilización.

Las conquistas, las invasiones, las guerras, siempre serán un riesgo para la humanidad. Además del agravio principal, traen consigo afectaciones culturales, sociales y daños colaterales. Suele pasar que la ambición y la tristeza viajan, viven y duermen juntas. Políticos, monarcas y hombres de Estado no deben omitir estas lecciones que surgen de amargas realidades y se convierten en enseñanzas mayores.

Ojalá todos hagamos el compromiso de la no repetición, de no repetir los mismos errores y horrores. Pongamos fin a esos anacronismos, a esas atrocidades y digamos nunca más una invasión, una ocupación o una conquista aunque se emprenda en nombre de la fe, de la paz, de la civilización, de la democracia, de la libertad o, más grotesco aún, en nombre de los derechos humanos. No debemos aceptar que el poder militar, la fuerza bruta, triunfe sobre la justicia; debemos en cambio procurar que desaparezca de la faz de la tierra la ambición, la esclavitud, la opresión, el racismo, el clasismo y la discriminación, y que solo reine e impere la justicia, la igualdad, la paz y la fraternidad universal.

Muchas gracias.

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López Obrador confirma participación en asamblea de la ONU en noviembre

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MÉXICO, 11 de octubre de 2021.- El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador anunció que viajará a Nueva York el 9 de noviembre para visitar la sede de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) debido a que México asumirá la presidencia del Consejo de Seguridad del organismo.

“Voy a hablar de lo que considero el principal problema del mundo: la corrupción que produce desigualdad. Sobre eso va a ser mi mensaje”, detalló el mandatario en conferencia de prensa matutina.

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Presentan informe sobre iniciativa de reforma en materia eléctrica; «conviene al pueblo», afirma López Obrador

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MÉXICO, 11 de octubre de 2021.- Al encabezar la presentación de un informe sobre el contenido de la reforma eléctrica, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador explicó que los objetivos principales son garantizar a las familias precios justos por el servicio de uso doméstico de la electricidad y proteger bienes de la nación, como el litio, que es considerado un mineral estratégico para el desarrollo.

“Que todos los mexicanos sepan por qué nos conviene la reforma constitucional, por qué le conviene al pueblo. Hay quienes no quieren porque a ellos les beneficia el marco legal actual, lo que fue la llamada reforma energética que favorece a un puñado de empresas, a los potentados, a los que se sentían dueños de México, a costa del sufrimiento de la mayoría de la gente”, expresó.

En conferencia de prensa matutina, el mandatario recordó que en el periodo neoliberal se intentó debilitar a la Comisión Federal de Electricidad (CFE), una empresa sin fines de lucro, para favorecer a particulares.

Afirmó que el país no está cerrado a la inversión extranjera, sin embargo, quedará estipulado en la ley que todo negocio deberá llevarse a cabo con ganancias razonables.

“Si no se hace la reforma a la Constitución, estas empresas terminan por apoderarse de todo el mercado eléctrico”, remarcó.

El jefe del Ejecutivo dijo a las y los legisladores que, a diferencia de los tiempos anteriores, esta reforma no estará sujeta a negociaciones y tampoco habrá anonimato en las votaciones.

“Este es un asunto de interés público. La vida pública tiene que ser más pública”, enfatizó.

La secretaria de Energía, Rocío Nahle García, precisó que la reforma eléctrica consiste en la modificación de los artículos 25, 27 y 28 constitucional.

Se propone en el artículo 25 que el sector público tendrá a su cargo de manera exclusiva las áreas estratégicas que se señalan en el artículo 28 —correos, telégrafos, radiotelegrafías, minerales radioactivos, litio y demás minerales estratégicos, generación de energía nuclear, electricidad y la exploración y extracción del petróleo—; no constituirán monopolios las funciones que el Estado ejerza de manera exclusiva.

En los artículos transitorios se establece que la CFE es un organismo del Estado con personalidad jurídica y patrimonio propio, responsable de la electricidad en el sistema eléctrico nacional, así como de su planeación y control. Será autónoma en el ejercicio de sus funciones y en su administración. Estará a cargo de la ejecución de la transición energética en materia de electricidad.

“La CFE pasará de ser una empresa productiva del Estado a un organismo del Estado (…) para que se integre nuevamente la CFE como una sola empresa”, subrayó la secretaria.

Trabajarán en interconexión sus empresas: Generación, Distribución, Transmisión, Comercialización, Procura, entre otros.

Para apoyar su productividad y rentabilidad, existirán como subsidiarias sus filiales CFE Telecomunicaciones e Internet para Todos, CFE Energía, CFE Internacional y CFE Capital.

A partir de la reforma “el Estado preservará la seguridad y autosuficiencia energética de la nación y el abastecimiento continuo de energía eléctrica a toda la población como condición indispensable para garantizar la seguridad nacional y el derecho humano a la vida digna”.

La reforma eliminará los contratos legados porque impactaban severamente en las finanzas de la empresa. También se cambiará el despacho de la electricidad: primero serán las hidroeléctricas porque constituyen la energía más limpia, constante y barata; en segundo lugar, la energía nuclear, seguido de la geotermia, las energías eólica y solar, el gas y el carbón.

“Este nuevo despacho nos va a garantizar una mejor operatividad y flexibilidad en el sistema y además nos ayuda con las tarifas eléctricas”, refirió.

El artículo 27 constitucional, en materia de transición energética, señala que corresponde exclusivamente a la nación el área estratégica de la electricidad, consistente en generar, conducir, transformar, distribuir y abastecer energía eléctrica. La nación aprovechará los bienes y recursos naturales que se requieren para dichos fines.

El Estado queda a cargo de la transición energética y utilizará de manera sustentable todas las fuentes de energía de las que dispone la nación, con el fin de reducir las emisiones de gases y componentes de efecto invernadero. Establecerá políticas públicas científicas, tecnológicas e industriales, el impulso de financiamiento y la planeación energética sustentable.

El artículo 28 habla de la seguridad energética. La CFE generará como mínimo el 54 por ciento y los privados el 46 por ciento; esto garantiza a todos los mexicanos seguridad energética, mientras la CFE mantiene la misión de servicio social y con ello, tarifas de la luz a un precio por debajo de la inflación.

La secretaria sostuvo que la energía eléctrica en el país es un asunto de seguridad nacional y un derecho humano.

“El presidente cada mes vigila que las tarifas no sean por arriba de la inflación para cuidar la economía familiar”, apuntó.

En cuanto a la protección del litio, la secretaria de Energía indicó que los artículos 25 y 28 constitucionales estipulan la nación sobre este mineral estratégico.

No se otorgarán concesiones y no constituirán un monopolio las funciones que el Estado ejerza de manera exclusiva.

En el sexto transitorio se indica que las concesiones mineras ya otorgadas por el Estado mexicano y por las que se está explorando o explotando oro, plata, cobre y otros minerales, se conservarán en los términos que fueron otorgadas. Sin embargo, las concesiones no amparan la explotación y producción de litio.

Sin embargo, las concesiones no amparan la explotación y producción de litio.

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Plan de apoyo a Michoacán se realiza en colaboración con autoridades estatales: López Obrador; anuncia federalización de nómina magisterial

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MORELIA, MICH., 09 de octubre de 2021.- El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador encabezó la presentación del Plan de apoyo a Michoacán para garantizar la paz, el desarrollo y el bienestar de las y los habitantes de la entidad, en coordinación con el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla.

“Estamos aquí, en estas tierras tan importantes (…) para apoyar al gobernador Alfredo Ramírez Bedolla, para decirle al pueblo michoacano que el gobernador cuenta con todo el apoyo del gobierno federal. (…) Vamos a trabajar juntos, él va a representar como fue la voluntad del pueblo a los michoacanos, pero también va a ser mi representante en Michoacán y coordinará todas las acciones del gobierno federal en Michoacán”, detalló.

En su visita a Morelia, el mandatario reafirmó el compromiso de federalizar la nómina de las y los trabajadores de la educación como parte de las acciones a favor de este sector y en apoyo al gobierno estatal.

Explicó que en Michoacán se avanzó en la entrega de fondos adicionales para cubrir la cuota salarial de las y los maestros, sin embargo, debido al desvío de los recursos, actualmente existe un adeudo de cuatro quincenas a integrantes del magisterio.

“Hemos convenido con Alfredo que se va a tener una sola nómina y que se va a federalizar toda la nómina de los maestros michoacanos; ya no se va a enviar el dinero, (…) ya no va a haber intermediarios, se va a entregar de manera directa a la maestra, al maestro su salario. Nos hacemos cargo de que los adeudos los va a absorber el gobierno federal para que nos pongamos al corriente”, subrayó.

El jefe del Ejecutivo informó que en Michoacán continuarán los Programas para el Bienestar. Con ayuda del gobernador se asegurará la aplicación de los programas de mejoramiento urbano, Jóvenes Construyendo el Futuro, becas para estudiantes, pensiones para personas adultas mayores y niñas y niños con discapacidad, así como estímulos a trabajadores del campo y pescadores.

“Todas las acciones de bienestar tienen que llegar cuando menos a 70 por ciento de los hogares de Michoacán; tiene que llegar cuando menos una acción, un programa de bienestar, esa es la meta. No quiere decir que el 30 por ciento va a ser marginado; no, se va a atender, pero se va a ayudar, como lo venimos haciendo, de abajo hacia arriba”, apuntó.

Sede central del IMSS se trasladará a Morelia: AMLO

Durante la reunión de gabinete, el presidente López Obrador anunció que en un año, la sede del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) será trasladada a Morelia para continuar con el plan de descentralización de las dependencias del gobierno federal.

“Por la pandemia no se pudo concretar el compromiso de trasladar al Instituto Mexicano del Seguro Social a Morelia, pero ya, aquí está el director del Instituto, Zoé Robledo, ya habló con el gobernador, y a más tardar el año próximo está la sede del Seguro Social, no una oficina, no una delegación” explicó.

Sostuvo que se garantizará el acceso a los servicios de salud pública y se trabajará para que todas unidades médicas rurales, centros de salud y hospitales estén en buenas condiciones para dar atención y medicamentos gratuitos a toda la población de la entidad.

Acompañaron al presidente los secretarios de Gobernación, Adán Augusto López Hernández; de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard Casaubon; de la Defensa Nacional, Luis Cresencio Sandoval González; de Marina, José Rafael Ojeda Durán; de Bienestar, Javier May Rodríguez; de Agricultura y Desarrollo Rural, Víctor Manuel Villalobos Arámbula; de Comunicaciones y Transportes, Jorge Arganis Díaz Leal y de Turismo, Miguel Ángel Torruco Marqués. Las secretarias de Seguridad y Protección Ciudadana, Rosa Icela Rodríguez Velázquez; de Medio Ambiente y Recursos Naturales, María Luisa Albores González; de Educación Pública, Delfina Gómez Álvarez; del Trabajo y Previsión Social, Luisa María Alcalde Luján y de Cultura, Alejandra Frausto Guerrero.

Asistieron también la consejera Jurídica del Ejecutivo Federal, María Estela Ríos González; el coordinador de Asesores, Lázaro Cárdenas Batel; los subsecretarios de Infraestructura de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, Jorge Nuño Lara; de Ordenamiento Territorial y Agrario, David Ricardo Cervantes Peredo; la subsecretaria de Egresos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, Victoria Rodríguez Ceja; el coordinador general de Programas Integrales para el Bienestar, Carlos Torres Rosas; los directores generales de Conagua, Germán Martínez Santoyo; del IMSS, Alejandro Robledo Aburto; del ISSSTE, Luis Antonio Ramírez Pineda; de PEMEX, Octavio Romero Oropeza; del INSABI, Juan Antonio Ferrer Aguilar; el director general adjunto de Banobras, Antonio García Carreño y el comandante de la Guardia Nacional, Luis Rodríguez Bucio.

Por parte de las autoridades estatales asistieron, los secretarios de gobierno de Michoacán, Carlos Torres Piña; de Finanzas y Administración, Luis Navarro García; de Seguridad Pública, José Alfredo Ortega Reyes; de Desarrollo Económico, Alfredo Anaya Orozco; de Turismo, Roberto Enrique Monroy García; de Agricultura y Desarrollo Rural, Cuauhtémoc Ramírez Romero; de Comunicaciones y Obras Públicas, José Zavala Nolasco; de Educación, Yarabí Ávila González y de Salud, Elías Ibarra Torres.

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