La Ciudad de México vive una jornada histórica. Desde las primeras horas del día, el corazón del país comenzó a latir al ritmo de una sola expectativa: el regreso de Shakira al escenario del Zócalo de la Ciudad de México, donde esta noche ofrece un concierto gratuito que promete romper récords de asistencia.

Decenas de miles de personas han tomado la plancha capitalina con atuendos brillantes, pelucas moradas y banderas colombianas ondeando al viento. El ambiente es festivo y plural: adolescentes que crecieron con sus más recientes éxitos conviven con adultos que la escuchaban desde los años noventa. Familias enteras han convertido la espera en una celebración colectiva.

Entre la multitud, nuevas amistades surgen al calor del entusiasmo compartido. Hay quienes llegaron desde la mañana para asegurar un lugar privilegiado frente al imponente escenario montado frente al Palacio Nacional. La espera, aunque prolongada bajo el sol, no ha mermado el ánimo de quienes consideran este espectáculo como una oportunidad única, especialmente para quienes no pudieron asistir a presentaciones previas de la gira.
El concierto, programado para las 20:00 horas, marca el cierre de “Las Mujeres Ya No Lloran World Tour” en territorio mexicano y representa el retorno de la artista al principal espacio público del país tras casi dos décadas de su primera actuación en este emblemático sitio. La expectativa es monumental.
En las calles aledañas, el comercio informal florece con mercancía alusiva a la cantante: gorras, pelucas, camisetas y botellas de agua forman parte del paisaje. El tránsito vehicular ha sido redirigido desde la Alameda Central, mientras filtros de seguridad regulan el acceso para mantener el orden ante la masiva convocatoria.
A través de sus redes sociales, la intérprete expresó su emoción al ver imágenes de seguidores que acampan desde hace días para asegurar un buen lugar. Agradecida y nostálgica, prometió entregarse por completo en lo que describió como un cierre especial en “su casa, México”.
Para garantizar la seguridad, la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México desplegó un operativo con miles de elementos, apoyados por unidades vehiculares, motocicletas, grúas y ambulancias. El objetivo: resguardar a los asistentes y asegurar que la velada transcurra sin contratiempos.
Esta noche, la plancha del Zócalo no es solo un espacio público; es un coro multitudinario. Cuando las luces se enciendan y los primeros acordes resuenen, la capital entera aullará al unísono para recibir a una artista que ha sabido reinventarse sin perder la conexión con su público.
El Zócalo está listo. La manada también.

