miércoles, febrero 11, 2026
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Prueba militar de E.U. provocó cierre aéreo en El Paso; descartan versión inicial sobre drones

El cierre repentino del espacio aéreo sobre El Paso, Texas, no obedeció a una incursión activa de drones, como se informó en un inicio, sino a la intención del Pentágono de realizar pruebas con un sistema láser diseñado para neutralizar aeronaves no tripuladas presuntamente utilizadas por cárteles mexicanos, revelaron fuentes con conocimiento del caso.

De acuerdo con personas familiarizadas con las deliberaciones internas, la decisión generó tensiones entre el Departamento de Defensa y la Administración Federal de Aviación (FAA), debido a preocupaciones sobre la seguridad de vuelos comerciales en una de las zonas fronterizas con mayor tránsito aéreo y comercial del país.

Aunque existía una reunión prevista para finales de mes para coordinar la operación, el Pentágono buscó adelantar el ensayo tecnológico, lo que llevó a la FAA a ordenar una restricción temporal del espacio aéreo. Hasta el momento no se ha confirmado públicamente si el dispositivo láser fue finalmente activado.

Horas antes del levantamiento de la medida, el secretario de Transporte, Sean Duffy, había atribuido la decisión a una supuesta incursión de drones vinculados al crimen organizado, asegurando que la amenaza había sido contenida. Sin embargo, legisladores federales cuestionaron esa versión.

La congresista demócrata Veronica Escobar, representante de El Paso, afirmó que ni su oficina ni autoridades locales fueron notificadas previamente y sostuvo que la explicación oficial no coincide con la información compartida en el Congreso. “La narrativa federal no cuadra”, declaró, al exigir claridad sobre lo ocurrido.

El cierre, anunciado inicialmente por un periodo de 10 días, fue cancelado pocas horas después, aunque provocó cancelaciones y confusión entre pasajeros. La restricción no incluyó el espacio aéreo mexicano, pero sí impactó las operaciones del aeropuerto internacional de la ciudad, donde viajeros quedaron varados mientras aerolíneas suspendían vuelos comerciales, de carga y privados.

El alcalde de El Paso, Renard Johnson, calificó de inaceptable la falta de comunicación con las autoridades municipales y subrayó que una decisión de esta magnitud no se registraba desde los atentados del 11 de septiembre de 2001. “Las acciones sin coordinación generan riesgo y caos innecesario”, señaló.

Por su parte, el legislador republicano Tony Gonzales reconoció que los avistamientos de drones en la franja fronteriza son frecuentes y forman parte de la dinámica cotidiana en la región, donde organizaciones criminales emplean estos dispositivos para vigilancia y traslado de drogas.

Datos del Departamento de Seguridad Nacional indican que en la segunda mitad de 2024 se detectaron más de 27 mil drones operando a menos de 500 metros de la frontera sur, principalmente durante la noche. Las autoridades estadounidenses han reportado incautaciones de metanfetamina, fentanilo y otras sustancias transportadas mediante estas tecnologías.

Desde México, la presidenta Claudia Sheinbaum afirmó que no existe información oficial que confirme el uso de drones en la zona fronteriza en los términos descritos por funcionarios estadounidenses, y pidió que cualquier dato adicional sea compartido formalmente con el gobierno mexicano.

El cierre afectó a una región estratégica para el comercio binacional. El Paso, con casi 700 mil habitantes, mantiene una intensa interconexión con Ciudad Juárez, cuya población supera el millón y medio de personas. El tránsito constante entre ambas ciudades convierte cualquier interrupción aérea en un asunto de impacto económico y social inmediato.

En paralelo, se mantiene vigente una restricción aérea similar en Santa Teresa, Nuevo México, a unos 24 kilómetros del aeropuerto de El Paso, sin que la FAA haya detallado las razones de su continuidad.

El senador demócrata por Nuevo México, Ben Ray Luján, también solicitó explicaciones formales a la autoridad aeronáutica por la falta de aviso previo y por las afectaciones ocasionadas a pasajeros y gobiernos locales.

Mientras tanto, la incertidumbre alcanzó a viajeros transfronterizos. Algunos recibieron notificaciones en la madrugada sobre una suspensión de 10 días, para luego ser informados de la reapertura horas más tarde. La confusión obligó a modificar itinerarios y considerar traslados a otros aeropuertos.

Autoridades mexicanas informaron que los secretarios de Defensa y Marina sostendrán una reunión con representantes del Comando Norte de Estados Unidos para conocer detalles del incidente y clarificar las causas del cierre.

El episodio deja abiertas interrogantes sobre la coordinación entre agencias federales estadounidenses y la comunicación con autoridades locales y socios internacionales en una región donde la seguridad, el comercio y la movilidad cotidiana convergen de manera permanente.

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