Caracas.— En un escenario marcado por la tensión política y la condena internacional, Delcy Rodríguez rindió protesta este lunes como presidenta encargada de Venezuela ante la directiva de la Asamblea Nacional, al inicio de un nuevo periodo legislativo. La exvicepresidenta del gobierno de Nicolás Maduro encabezará de manera provisional la conducción del Estado, luego de que el mandatario fuera capturado por fuerzas militares de Estados Unidos durante una operación armada ocurrida la madrugada del pasado 3 de enero.
Rodríguez, abogada de 56 años con formación académica en Europa, se convirtió en la primera mujer en ocupar la jefatura del Ejecutivo venezolano. Durante la ceremonia dejó en claro que su juramento responde a una coyuntura excepcional y que actúa en su calidad de vicepresidenta ejecutiva del presidente constitucional, ante lo que calificó como una agresión extranjera sin precedentes. En su mensaje denunció tanto la operación militar como la detención de Maduro y de la primera dama, Cilia Flores.
Visiblemente conmovida, la ahora mandataria interina expresó que asume la responsabilidad con pesar por el sufrimiento provocado al pueblo venezolano, pero también con determinación y compromiso institucional. Afirmó que su deber es honrar la voluntad popular y defender la soberanía nacional en un momento crítico para el país.
Rodríguez se comprometió a trabajar sin descanso para preservar la paz interna y garantizar la estabilidad social y económica. Al citar a Simón Bolívar, aseguró que su gobierno buscará asegurar bienestar colectivo, equilibrio político y seguridad nacional. Asimismo, convocó a la ciudadanía a mantenerse unida y exhortó a los sectores políticos y productivos a sumar esfuerzos para enfrentar la amenaza que, dijo, pone en riesgo la tranquilidad del país.
El acto solemne estuvo cargado de simbolismo. Mientras juraba con la mano derecha en alto, la izquierda reposaba sobre la Constitución, sostenida por el diputado Nicolás Ernesto Maduro Guerra, hijo del presidente detenido, quien horas antes había expresado públicamente su respaldo absoluto a la nueva presidenta encargada.
Nuevo periodo legislativo y señales de cohesión política
La Asamblea Nacional inició este lunes una legislatura que se extenderá hasta 2031. La directiva parlamentaria fue ratificada casi en su totalidad: Jorge Rodríguez continuará al frente del Congreso, acompañado por Pedro Infante como primer vicepresidente. El único ajuste se dio en la segunda vicepresidencia, ahora ocupada por la diputada Grecia Colmenares, dirigente juvenil del Partido Socialista Unido de Venezuela.
El discurso de nominación estuvo a cargo de Maduro Guerra, cuya reaparición pública era esperada tras los hechos recientes. En su intervención, defendió a sus padres y los calificó como líderes comprometidos con el proyecto revolucionario. Aseguró que el país se encuentra en manos responsables y ofreció su respaldo político y personal a Delcy Rodríguez.
Sus palabras fueron recibidas con aplausos y reforzaron la imagen de cohesión dentro del chavismo, pese a las declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump y del secretario de Estado Marco Rubio, quienes han sugerido que el nuevo gobierno venezolano estaría subordinado a Washington. En el recinto legislativo, dichas afirmaciones no se tradujeron en fracturas visibles.
El ambiente en el Palacio Federal Legislativo estuvo dominado por un llamado generalizado a la unidad nacional y a la condena de la intervención extranjera. Jorge Rodríguez afirmó que desde la Asamblea se explorarán todas las vías políticas y diplomáticas para lograr el retorno de Nicolás Maduro al país.
También participaron legisladores de oposición, como Timoteo Zambrano, Luis Augusto Romero y Stalin González, quienes coincidieron en la necesidad de reducir la confrontación y avanzar hacia acuerdos de largo plazo. Entre sus demandas destacaron la liberación de presos políticos y la construcción de un pacto nacional que permita estabilidad sostenida.
A las afueras del Parlamento, y a pocos metros del Palacio de Miraflores, miles de personas se concentraron por tercer día consecutivo en una tribuna antimperialista para rechazar la operación militar y expresar su respaldo al gobierno venezolano, en una muestra de movilización popular que acompaña el reacomodo del poder político en el país.
