Nueva York. Un grupo de legisladores demócratas presentó en la Cámara de Representantes de Estados Unidos una iniciativa para impedir que el gobierno estadunidense emprenda acciones militares en México sin la autorización expresa del Congreso.
La propuesta, denominada Ley para impedir una guerra no autorizada en México, fue impulsada por el congresista Joaquín Castro —el demócrata de mayor jerarquía en el Subcomité del Hemisferio Occidental— junto con las representantes Sara Jacobs y Greg Stanton. El proyecto plantea prohibir el uso de recursos públicos para operaciones bélicas en territorio mexicano que no cuenten con el aval legislativo.
Al presentar la iniciativa, Castro advirtió que involucrar a Estados Unidos en un nuevo conflicto armado en América Latina, sin autorización del Congreso, tendría consecuencias graves. Señaló que una acción de ese tipo podría generar inestabilidad regional, provocar desplazamientos masivos de población y derivar en violaciones a los derechos humanos, además de afectar de manera directa la relación con México, uno de los principales aliados y socios comerciales del país.
El legislador explicó que la iniciativa surge tras recientes operaciones militares cerca de las costas mexicanas y declaraciones del presidente Donald Trump, quien sugirió la posibilidad de llevar a cabo acciones terrestres contra cárteles del narcotráfico, mencionando a México en ese contexto.
En el mismo sentido, la congresista Sara Jacobs sostuvo que un conflicto armado con México —con o sin autorización— pondría en peligro tanto a ciudadanos estadunidenses como mexicanos y dañaría severamente la relación bilateral. Añadió que una estrategia militar no resolvería problemas como el tráfico de fentanilo ni el crimen organizado, y advirtió que bombardear territorio mexicano sería un “error catastrófico”.
Por su parte, Greg Stanton calificó como irresponsable cualquier amenaza de intervención militar unilateral contra México. Subrayó que los objetivos de seguridad de Estados Unidos deben alcanzarse mediante la cooperación bilateral, no a través del uso de la fuerza.
Aunque la iniciativa enfrenta un panorama adverso en un Congreso dominado por la mayoría republicana, sus promotores reconocen que el objetivo principal es abrir el debate público y dejar constancia de la oposición a una eventual escalada militar impulsada desde la Casa Blanca.
