Washington.— La tensión entre Estados Unidos y Venezuela volvió a escalar luego de que autoridades estadunidenses intensificaran el seguimiento a un petrolero presuntamente vinculado con el gobierno venezolano, el cual se ha negado a permitir su abordaje en aguas internacionales.
De acuerdo con información proporcionada a la agencia Reuters por un funcionario de Estados Unidos y una fuente cercana a la operación, la Guardia Costera se encuentra a la espera de refuerzos especializados antes de intentar subir a la embarcación, identificada por organizaciones marítimas como Bella 1, que es perseguida desde el domingo pasado.
Ante la negativa del buque a cooperar, el abordaje quedaría en manos de uno de los dos Equipos de Respuesta de Seguridad Marítima con los que cuenta la Guardia Costera, unidades altamente entrenadas para intervenir en situaciones de alto riesgo, incluso mediante descensos desde helicópteros.
La prolongada persecución ha dejado en evidencia las limitaciones operativas de la Guardia Costera frente al objetivo del gobierno del presidente Donald Trump de reforzar la aplicación de sanciones contra embarcaciones que transportan crudo venezolano. Aunque la estrategia busca interceptar petroleros sancionados en las inmediaciones de Venezuela, la agencia dispone de recursos reducidos para sostener operaciones de esta naturaleza durante varios días.
A diferencia de la Marina de Estados Unidos, la Guardia Costera tiene facultades legales para realizar acciones de cumplimiento de la ley, como el abordaje, inspección y decomiso de navíos sujetos a sanciones económicas impuestas por Washington.
En semanas recientes, esta corporación ha confiscado dos petroleros en la región. La primera operación ocurrió el 10 de diciembre y fue difundida públicamente por la fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi, quien compartió un video en el que se observa a helicópteros sobrevolando la embarcación mientras personal armado desciende desde el aire para tomar control del buque.
El episodio refuerza el mensaje de la Casa Blanca de mantener una postura confrontativa frente a Venezuela, en un contexto de endurecimiento de medidas económicas y operativas contra el sector energético del país sudamericano.
