El presidente de Rusia, Vladimir Putin, calificó como una “cínica violación de la moral y del derecho internacional” el asesinato del líder supremo iraní, Alí Jamenei, en medio de la escalada militar que sacude a Oriente Medio.
Desde Moscú, el mandatario ruso envió un mensaje de condolencias a su homólogo iraní, Masoud Pezeshkian, en el que expresó su pesar por la muerte del ayatolá y subrayó que este hecho vulnera los principios básicos que rigen las relaciones entre Estados soberanos.
Moscú y Pekín cierran filas
En paralelo, el canciller ruso, Serguéi Lavrov, sostuvo una conversación telefónica con su homólogo chino, Wang Yi, en la que ambos condenaron los ataques militares lanzados por Estados Unidos e Israel contra territorio iraní.
Según la cancillería rusa, los diplomáticos coincidieron en que estas acciones representan una agresión directa que contraviene la Carta de la Organización de las Naciones Unidas y profundiza la inestabilidad regional. Además, rechazaron cualquier intento de forzar cambios de gobierno en países soberanos.
Llamado a frenar la escalada
El Ministerio de Relaciones Exteriores ruso manifestó que la noticia del fallecimiento de Jamenei fue recibida en Moscú con “indignación y profundo pesar”. En un comunicado oficial, reiteró su condena a lo que describió como “asesinatos políticos” y prácticas que socavan el derecho internacional.
Rusia también advirtió sobre el creciente número de víctimas civiles y los daños a infraestructura en Irán, así como sobre los efectos colaterales en el Golfo Pérsico. De acuerdo con la cancillería, los ataques y las respuestas militares han afectado aeropuertos y puertos en ciudades estratégicas como Dubái y Kuwait, además de impactar instalaciones en Bahréin, Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita.
Riesgo energético global
Moscú alertó que una eventual interrupción del tránsito por el estrecho de Ormuz podría frenar la exportación de hidrocarburos desde la región, generando un fuerte desequilibrio en los mercados internacionales de petróleo y gas.
En este contexto, Rusia instó a un alto inmediato al fuego y a retomar un proceso político-diplomático que permita resolver las disputas en torno a Irán, con base en la Carta de la ONU y el Tratado de No Proliferación Nuclear. Asimismo, pidió que se respeten los intereses de seguridad de todos los países del Golfo Pérsico.
La postura del Kremlin refuerza el alineamiento entre Moscú y Pekín frente a Washington y Tel Aviv, en un escenario que amenaza con reconfigurar las alianzas y tensiones en la región.
