martes, mayo 12, 2026
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Segunda subasta energética pone en peligro la soberanía nacional

Gobierno de México abre el mercado energético para que los ricos puedan hacer negocios con los pobres; En una maniobra que desmantela pieza por pieza el legado de soberanía energética de nuestro país, la Secretaría de Energía ha publicado en el Diario Oficial de la Federación (DOF) la «Segunda Convocatoria para la atención prioritaria de solicitudes de permisos de generación de energía eléctrica». Tras el lenguaje técnico de «planeación vinculante» y «fortalecimiento sistémico», se oculta una realidad lacerante: el Estado mexicano está cediendo la producción eléctrica a manos de élites privadas y extranjeras, convirtiendo un recurso de seguridad nacional en un jugoso negocio de intermediación.

El disfraz del «Beneficio Público» y el papel de la CFE como intermediario

El Gobierno intenta justificar esta apertura alegando que la participación privada es necesaria para garantizar la «confiabilidad» del suministro. Sin embargo, bajo este esquema, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) sufre una mutación humillante: deja de ser la gran productora del pueblo para convertirse en un intermediario de lujo.

El mecanismo es perverso en su sencillez: el gran inversionista instala su planta (mínimo 0.7 MW), cosecha la energía del sol mexicano y se la entrega a la CFE. La Comisión, entonces, actúa como un simple repartidor que le cobra al pueblo una tarifa que ya lleva implícito el margen de ganancia del «rico». Es un negocio donde el privado pone el capital, el Gobierno pone los cables y administra los contratos, y el pueblo paga la cuenta de ambos, financiando con su recibo de luz la riqueza de unos cuantos.

Una crisis fabricada: El festín de la burocracia y la incompetencia

La narrativa de una «crisis eléctrica» inminente es la excusa perfecta que los políticos han tergiversado para abrirle la puerta al capital privado. Pero esta supuesta crisis no es un desastre natural, sino el resultado de décadas de una gestión interna en la CFE que ha perdido el compromiso con la nación.

Mientras las familias mexicanas sufren por apagones y tarifas que devoran su salario, dentro de la CFE se mantiene una estructura burocrática que parece vivir en otro país. Con salarios y beneficios que superan con creces la realidad del obrero, la cúpula de la Comisión ha permitido que una empresa multimillonaria en recursos se estanque en la ineficiencia. Esta falta de modernización no es accidental; es el pretexto ideal para que los defensores de la privatización digan que «el Estado no puede solo» y entreguen las llaves de la generación a empresas extranjeras que solo buscan rentabilidad.

Quintana Roo: El espejo de la entrega al extranjero

El ejemplo más claro y doloroso de esta política se vive hoy en Quintana Roo. En el Caribe mexicano, la narrativa del «progreso turístico» se utiliza como cortina de humo para entregar la generación eléctrica a manos extranjeras, principalmente a capitales españoles y europeos.

Lo que está ocurriendo en ciudades como Playa del Carmen y Cancún es una calca de la privatización del agua. Tal como sucedió con el vital líquido, donde empresas trasnacionales tomaron el control y triplicaron los costos para el ciudadano, ahora se pretende hacer lo mismo con la electricidad. En Quintana Roo, figuras de la élite política local —muchos de ellos «millonarios de gobierno» vinculados a familias hoteleras y aéreas— operan como gestores para que consorcios extranjeros instalen granjas solares masivas en tierras que deberían ser para el pueblo. Aquí, la CFE no solo es intermediaria, sino que garantiza por contrato que el dinero de los quintanarroenses termine en cuentas bancarias en Madrid o París.

El filtro de la exclusión: El sol de todos para el bolsillo de pocos

La convocatoria publicada este 11 de mayo de 2026 es implacable en su carácter elitista. Para participar en este «juego» de generación, las barreras son insuperables para el 99% de los mexicanos:

  • Poder Económico: Se requieren inversiones mínimas de un millón de dólares (más de 17 millones de pesos). Un obrero con salario promedio no vería esa cantidad ni en diez vidas de trabajo arduo.
  • Tierras de escala latifundista: Se necesitan parcelas de 3 a 5 hectáreas. Este requisito beneficia únicamente a quienes ya poseen la tierra o tienen el capital para acaparar extensiones masivas, convirtiendo el terreno ejidal o rural en el nuevo «oro blanco» para los empresarios.
  • Capacidad Financiera Auditada: Al exigir estados financieros complejos, el Gobierno garantiza que solo los bancos y las corporaciones transnacionales tengan acceso a los permisos.

Es la institucionalización de una paradoja cruel: el sol, que es un bien común, se entrega en concesión a una élite para que lo procese y se lo venda a quienes no tienen nada. Es, en palabras llanas, un negocio de ricos para venderle a los pobres.

Fundamento Histórico: La traición a la sangre de 1938 y 1960

La historia de México está escrita con la sangre de quienes defendieron que los recursos naturales deben servir al progreso social, no al lucro individual. El derecho constitucional sobre nuestra energía no fue un regalo; fue una conquista forjada en la Expropiación Petrolera de 1938 y consolidada con la Nacionalización de la Industria Eléctrica en 1960.

Los Artículos 27 y 28 de nuestra Carta Magna son claros: el Estado debe mantener el control estratégico de la electricidad. Permitir que la generación pase a manos privadas es una regresión a la era de las concesiones extranjeras que Lázaro Cárdenas y Adolfo López Mateos combatieron para devolverle la dignidad a la patria. La soberanía energética significa que la ganancia de la luz debe regresar al pueblo en forma de escuelas, hospitales y tarifas sociales, no terminar en paraísos fiscales o cuentas corporativas en el extranjero.

El peligro del «Chantaje Energético» y la pérdida del interruptor

Poner la producción en manos privadas crea una dependencia estratégica mortal. En una crisis energética futura, estos actores privados no dudarán en proteger sus márgenes de ganancia antes que el bienestar de las comunidades. Si el Gobierno no accede a aumentar los pagos de los contratos, estos «dueños de la luz» pueden amenazar con dejar de generar, dejando al país en la oscuridad.

La verdadera soberanía no reside en ser dueños de los postes y los cables; reside en tener el control total del interruptor. Al entregar la generación, el Gobierno de México le está entregando a los ricos el dedo que presiona ese interruptor.

Llamado a la Defensa de la Nación

Hacemos un llamado urgente al pueblo de México, a los obreros, campesinos y maestros. No nos dejemos engañar por los términos elegantes de la burocracia energética. Lo que estamos presenciando es el desmantelamiento silencioso de nuestra propiedad pública.

La energía eléctrica es el motor de la vida moderna y debe permanecer íntegramente bajo el control y la operación de la nación. No permitamos que la desidia de una CFE mal administrada sirva de alfombra roja para que los empresarios extranjeros se adueñen de nuestro cielo y nuestro viento. La luz de nuestras casas debe ser el orgullo de una nación soberana, no el activo financiero de un inversionista.ente.

Por. A.G. Mas Información DOF-

Erich Werner S. P.
Erich Werner S. P.
Periodista formado en la UNAM.
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