jueves, mayo 21, 2026
InicioCiencia y TecnologíaEs experto en fracking, reconocido a nivel global y es mexicano

Es experto en fracking, reconocido a nivel global y es mexicano

Sobre la afirmación de que los impactos negativos son “reales e inevitables”, consideró que mezcla elementos ciertos con una conclusión exagerada.

• Al gas natural se le puede considerar como un combustible de transición para respaldar la intermitencia de las energías renovables, siempre bajo altos estándares ambientales y con una visión de soberanía energética.

Por: Zavianny Torres Baltazar.

El ingeniero César González Cruz, especialista en ingeniería de perforación e integridad de pozos con más de 20 años de experiencia, concedió entrevista exclusiva en la que detalló su trayectoria profesional y ofreció una exposición de experto en el tema, basado en su experiencia y en la técnica sobre el fracturamiento hidráulico (fracking), sus riesgos, beneficios y posibles medidas de mitigación. González Cruz es ingeniero colegiado, egresado del Tecnológico de Monterrey Campus Estado de México, con maestría en Administración de Ingeniería por la University of Technology Sydney.

Cuenta con certificaciones como Professional Engineer en Queensland (RPEQ) y Chartered Professional Engineer (CPEng) en Australia. Actualmente se desempeña como líder técnico en integridad de pozos para Origin Energy en Australia, una de las principales compañías de energía integrada del país, con operaciones en exploración, producción de gas natural, generación eléctrica y exportación de GNL.

Ha trabajado en proyectos de gas y petróleo convencional y no convencional (shale gas y coal seam gas) en Australia, México, Latinoamérica y Asia, tanto en campo como en oficina. Sobre el fracking expone: “En términos sencillos, es una técnica que se utiliza para extraer gas o petróleo atrapado en rocas muy compactas, como las lutitas, que de forma natural no permiten el flujo de fluidos.

Consiste en perforar un pozo vertical u horizontal y luego inyectar a alta presión una mezcla de agua, arena y una pequeña proporción de aditivos para crear microfracturas en la roca. La arena mantiene abiertas esas fracturas, permitiendo que el hidrocarburo fluya hacia el pozo. Se trata de un proceso de ingeniería diseñado, modelado y monitoreado. Respecto a los impactos ambientales, reconoció que, como cualquier actividad industrial, el fracking tiene riesgos potenciales que deben gestionarse.

Foto: REDES

Mencionó el elevado consumo de agua, la generación de aguas residuales con sales, metales o hidrocarburos, el riesgo de contaminación de acuíferos (principalmente por fallas en la integridad del pozo, no por las fracturas mismas), posibles derrames en superficie y sismicidad inducida. Señaló que muchos problemas documentados en el mundo se deben más a cementaciones deficientes, manejo inadecuado de residuos o falta de supervisión que al proceso de fracturamiento en sí. Sobre la afirmación de que los impactos negativos son “reales e inevitables”, consideró que mezcla elementos ciertos con una conclusión exagerada. Aceptó que existe incertidumbre geológica y que han ocurrido casos de afectaciones, pero sostuvo que los riesgos pueden reducirse significativamente con diseños robustos, múltiples barreras de contención, monitoreo continuo y regulación estricta. Sin embargo, no es correcto afirmar que el deterioro sea “inevitable”.

En ingeniería de pozos, el riesgo no se elimina totalmente, pero sí puede reducirse a niveles aceptables mediante diseño robusto y controles rigurosos. En operaciones modernas se utilizan pozos que son diseñados con múltiples barreras para evitar problemas de integridad y asegurar que los acuíferos y otras formaciones estén aisladas adecuadamente tales como las tuberías de revestimiento de acero y el cemento. Los pozos deben de mantenerse en programas de monitoreo, mantenimiento preventivo e inspecciones rutinarias. Los fluidos que se producen deben tener trazabilidad química, el agua debe tratarse y ser reutilizada. A nivel regional debe existir monitoreo sísmico y planes de respuesta. Cuando estos controles existen y se regulan seriamente, los riesgos disminuyen significativamente.

foto: REDES

Para el caso de México, recomendó varias medidas prioritarias: una rigurosa selección técnica de áreas aptas, considerando geología, disponibilidad de agua, cercanía con comunidades y sensibilidad ambiental; regulación robusta enfocada en la integridad de pozos.

Aunado a esto, gestión integral del agua con énfasis en reutilización y uso de agua no potable; transparencia química con registros públicos; monitoreo sísmico en tiempo real; beneficios sociales concretos para las comunidades; y una fiscalización independiente con capacidad técnica y sanciones reales. Insistió en la importancia de la licencia social a través de diálogo con comunidades, academia, industria y sociedad civil. El experto, César González Cruz, planteó que la discusión energética no debe ser excluyente entre renovables y fósiles, sino buscar un sistema balanceado. La discusión correcta no es si el fracking es “bueno” o “malo” desde un punto de vista absoluto, sino si un país cuenta con la geología adecuada, regulación sólida, capacidad técnica, transparencia y vigilancia independiente para ejecutarlo responsablemente. Si esas condiciones no existen, el riesgo aumenta. Si existen, puede desarrollarse de forma segura y competitiva.

Consideró al gas natural como un posible combustible de transición para respaldar la intermitencia de las energías renovables, siempre bajo altos estándares ambientales y con una visión de soberanía energética. Enfatizó la necesidad de investigación rigurosa e independiente adaptada a las condiciones locales de México, políticas sustentables y una regulación eficaz y creíble. He tenido responsabilidades tanto en campo como en oficina, abarcando desde el diseño y planificación de pozos hasta la ejecución operativa, gestión de riesgos, optimización de costos y supervisión de contratistas.

La clave está en hacerlo con buenos estándares técnicos, diseño adecuado del pozo, aislamiento de acuíferos, manejo responsable del agua y estricta supervisión regulatoria. Bien ejecutado, puede aportar energía, empleo e ingresos; mal ejecutado, puede generar riesgos operativos y ambientales. Concluyó.

ZTB.

RELATED ARTICLES

En tendencia