martes, febrero 3, 2026
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 EU ejerce presión para el cambio de régimen en Cuba

Washington / Nueva York.— En las últimas semanas, medios de comunicación y actores políticos en Estados Unidos han intensificado la difusión de versiones que apuntan a un endurecimiento de la política hacia Cuba, incluyendo presiones orientadas a provocar un cambio político en la isla antes de que concluya el actual periodo presidencial. Entre los escenarios mencionados figuran nuevas sanciones económicas, restricciones comerciales más severas e incluso propuestas que evocan medidas de aislamiento marítimo.

Aunque filtraciones y declaraciones públicas forman parte habitual del proceso político estadounidense, analistas y funcionarios consultados señalan que, hasta ahora, no existe un plan formal ni un calendario definido para impulsar un cambio de régimen en La Habana. Sin embargo, reconocen que el clima político ha comenzado a inclinarse hacia posiciones más agresivas, particularmente desde sectores conservadores del Congreso.

Empresarios con vínculos comerciales con Cuba han restado relevancia a la posibilidad inmediata de un bloqueo naval, pero anticipan un mayor endurecimiento en áreas como los vuelos comerciales, las transacciones financieras y la presión diplomática sobre países que mantienen relaciones económicas con la isla, entre ellos México.

El peso de los sectores duros

Durante enero, diversos medios estadounidenses reportaron un renovado activismo de legisladores y funcionarios conocidos por su postura dura hacia Cuba. Algunos informes señalan que estos grupos buscan acelerar un proceso de colapso interno o forzar una transición negociada del gobierno cubano mediante sanciones más amplias.

El tema no es nuevo. Washington ha mantenido durante más de seis décadas una política orientada a modificar el sistema político cubano. No obstante, las expectativas de aplicar una presión inédita crecieron tras recientes mensajes del presidente Donald Trump, quien advirtió públicamente que no habría más recursos energéticos ni financieros destinados a La Habana, en alusión directa al suministro de petróleo.

De acuerdo con reportes de medios especializados, dentro del gobierno estadounidense se discuten opciones como la prohibición total de exportaciones de crudo hacia Cuba, aunque estas propuestas aún no habrían sido adoptadas como política oficial y permanecen en fase de análisis interno.

Posturas encontradas en Washington

No todos los actores coinciden con la narrativa de una ofensiva inminente. John Kavulich, presidente del US-Cuba Trade and Economics Council, explicó que muchas de las declaraciones más radicales provienen principalmente de legisladores del sur de Florida, quienes buscan posicionamientos públicos de alto impacto, aun cuando dentro del Ejecutivo prevalece una visión más cautelosa.

Según Kavulich, ni el Consejo de Seguridad Nacional ni el liderazgo del Departamento de Estado estarían promoviendo medidas extremas como un bloqueo naval. No obstante, reconoció que el sector empresarial anticipa nuevas restricciones en materia de vuelos, un posible enfriamiento diplomático y mayores sanciones a empresas extranjeras que mantengan vínculos con el gobierno cubano.

A su juicio, el enfoque de la actual administración estadounidense prioriza cambios en los ámbitos económico y financiero, más que transformaciones ideológicas. “Para Washington, resulta secundario el modelo político si existe un gobierno capaz de administrar una economía funcional”, señaló.

Demandas políticas y presión regional

Entre las exigencias que podrían formar parte de una negociación futura figura la liberación de personas encarceladas en Cuba y, en una etapa posterior, la cooperación judicial con Estados Unidos en casos específicos.

Cuba y Venezuela continúan siendo ejes centrales de la agenda de legisladores republicanos de Florida, quienes también observan con atención la relación entre ambos países, en particular el intercambio energético y los acuerdos en materia de servicios profesionales.

En ese contexto, México ha comenzado a figurar como un objetivo adicional de presión política. Legisladores estadounidenses han cuestionado públicamente al gobierno mexicano por mantener exportaciones de petróleo hacia Cuba y han advertido que este tema podría influir en futuras negociaciones comerciales regionales.

Estas posturas han sido retomadas por analistas y columnistas en medios estadounidenses, quienes sostienen que México enfrenta un dilema entre defender su política exterior soberana y mantener una relación pragmática con Washington.

Un escenario aún abierto

Hasta el momento, no existen señales claras de que el presidente Trump haya autorizado medidas como un bloqueo naval o acciones encubiertas para forzar un cambio político en Cuba. Sin embargo, el debate en Washington refleja un entorno cada vez más polarizado, donde el margen de maniobra diplomática podría reducirse tanto para La Habana como para los países que mantienen vínculos con la isla.

El endurecimiento del discurso y la creciente influencia de sectores anticastristas en la política hemisférica estadounidense abren la puerta a un periodo de tensiones sin precedentes, no sólo para Cuba, sino también para naciones que insisten en preservar una política exterior independiente.

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