Miles de personas iniciaron este viernes 30 de enero una jornada de protestas a nivel nacional en Estados Unidos para exigir el cese de las acciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y el retiro de agentes federales de Minnesota, luego de que dos ciudadanos estadounidenses fueran fallecidos durante operativos en Minneapolis.
La movilización fue impulsada por grupos estudiantiles y comunitarios que convocaron a huelgas, paros escolares y manifestaciones en múltiples ciudades, desde Arizona hasta Georgia, como parte de un rechazo generalizado a lo que denominan una política de seguridad “militarizada y represiva”.
Los hechos en Minneapolis comenzaron con la muerte de Renée Good el 7 de enero, seguida por el tiroteo mortal de Alex Pretti el pasado sábado, ambos en confrontaciones con agentes del ICE durante la operación conocida como Operation Metro Surge, que desplegó alrededor de 3 000 uniformados en el área metropolitana.
Organizadores de la protesta señalaron que las acciones federales han generado indignación pública y preocupación por el uso de la fuerza, además de agravar las tensiones entre las autoridades locales y los representantes del gobierno federal.
En Minneapolis, cientos de docentes, estudiantes y familiares se congregaron cerca de los lugares donde ocurrieron los fallecimientos, portando pancartas y exigiendo el retiro de los agentes migratorios de la ciudad.
Las manifestaciones también han tenido eco en otras regiones del país, con paros laborales y cierres simbólicos convocados bajo consignas como “No trabajo, no compras, detengan a ICE”, que buscan amplificar el rechazo a las políticas migratorias actuales.
La controversia ocurre en un momento de mensajes contradictorios desde la administración federal sobre el futuro de la operación, mientras legisladores discuten políticas de inmigración y se intensifican los llamados a una revisión de las prácticas de las agencias encargadas de la aplicación de la ley migratoria.
