Las comisiones del Senado de la República aprobaron por unanimidad la reforma constitucional que plantea la reducción gradual de la jornada laboral a 40 horas semanales. Tras su aval, el dictamen fue remitido de inmediato a la Mesa Directiva y quedó enlistado para su discusión y votación ante el Pleno en la sesión de este miércoles.
El proyecto fue respaldado por todas las fuerzas políticas, incluidos los grupos parlamentarios del PRI, PAN y Movimiento Ciudadano, que previamente habían expresado reservas sobre la iniciativa impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum. Si bien los legisladores aceptaron el contenido central de la reforma, insistieron en la necesidad de realizar ajustes inmediatos a la Ley Federal del Trabajo una vez que la modificación constitucional sea promulgada.
Durante la discusión en las comisiones de Puntos Constitucionales, Estudios Legislativos y Trabajo y Previsión Social, representantes de la oposición advirtieron que el plazo de hasta 90 días contemplado para adecuar la legislación secundaria podría generar efectos adversos para los trabajadores, particularmente en lo relativo al nuevo esquema de horas extras.
La senadora Claudia Anaya propuso que se incorpore un artículo transitorio adicional para establecer también una aplicación gradual en materia de tiempo extraordinario, al señalar que el incremento de nueve a doce horas extra semanales modificaría el tratamiento fiscal de los ingresos laborales. Explicó que, en el caso de quienes perciben salario mínimo, el cambio podría traducirse en un aumento en el pago del Impuesto sobre la Renta y tener impacto en el reparto de utilidades.
Preocupaciones similares fueron expresadas por el senador del PT, Gonzalo Yáñez, quien sostuvo que el debate sobre los beneficios de la reforma pierde fuerza si no se atienden los efectos de las horas extras. No obstante, confirmó el respaldo de su bancada al dictamen, pese a señalar que propuestas presentadas por su partido desde 2023 no fueron consideradas.
Por parte del PAN, su coordinador Ricardo Anaya señaló que la reforma debió establecer de manera explícita dos días de descanso semanales como consecuencia de la reducción de la jornada, aunque adelantó que su grupo parlamentario votaría a favor por tratarse de un avance en los derechos laborales. Reiteró, además, el llamado a que la legislación secundaria se apruebe sin dilaciones.
En el mismo sentido, el senador Marco Cortés destacó que el consenso alcanzado fue resultado de un proceso de diálogo con distintos sectores productivos y sociales, y afirmó que la reducción de la jornada permitirá mejorar el equilibrio entre el trabajo y la vida familiar.
Desde Morena, la senadora Simey Olvera calificó la reforma como un cambio histórico, al señalar que representa la primera modificación a la duración de la jornada laboral desde que en 1917 se estableció constitucionalmente la semana de 48 horas.
El único ajuste realizado al proyecto original fue una modificación en el lenguaje del texto constitucional, a propuesta de la senadora Malú Micher, para sustituir el término “menores” por “personas menores”, en congruencia con el enfoque de lenguaje incluyente adoptado en la iniciativa.
La aprobación en comisiones se dio con 48 votos a favor y ninguno en contra, lo que anticipa un amplio respaldo cuando la reforma sea sometida a consideración del Pleno del Senado.
