«Mientras las familias mexicanas enfrentan recibos de luz impagables, apagones constantes bajo el pretexto de una ‘crisis de energía’ y cortes injustificados por el atraso de un pago, el Gobierno Federal publica un acuerdo que perdona millones de pesos a las grandes televisoras y empresas de telecomunicaciones.»
En una decisión que solo puede calificarse como una traición a la confianza pública, el Diario Oficial de la Federación (DOF) publicó este 11 de mayo de 2026 un acuerdo que otorga descuentos del 100% en el pago de derechos por el uso del espectro radioeléctrico. Este beneficio, entregado en bandeja de plata bajo la excusa de la «Copa Mundial FIFA 2026», permite que los gigantes de la comunicación utilicen la infraestructura del país sin pagar un solo peso al Estado.
El engaño de la «falta de capacidad»
Esta noticia cae como un balde de agua fría para el pueblo de México. Durante meses, la Comisión energética ha sostenido un discurso de escasez. Nos han dicho que «no hay suficiente energía», que la red está «saturada» y que, por lo tanto, es necesario entregar la producción eléctrica a manos privadas.
Sin embargo, la realidad que hoy se revela es distinta: Sí hay capacidad, pero no es para ti.
- Mientras a un obrero en una colonia popular le cortan la luz por un atraso de dos días o por una «infraestructura vieja» que la Comisión no ha querido reparar.
- Mientras en municipios como Tulum o Playa del Carmen las familias pasan noches en vela por apagones de ocho horas.
- Mientras el pequeño comerciante pierde su mercancía porque la red «no aguanta».
…el Gobierno decide que las televisoras y consorcios internacionales no deben pagar impuestos por transmitir un torneo de fútbol.
¿A quién beneficia realmente?
Estos descuentos no bajarán el precio de tu recibo de luz ni mejorarán la señal de internet en las escuelas rurales. Los beneficiados son los de siempre: las élites dueñas de los medios de comunicación y empresas extranjeras que vienen a hacer negocio con el entretenimiento de masas.
Es una burla cruel que el Estado mexicano se declare «pobre» para invertir en transformadores y cables en los barrios más necesitados, pero se muestre «generoso» para condonar pagos a empresas que facturan miles de millones de dólares.
El sentimiento de traición
El sol de México y el espectro de nuestras telecomunicaciones son patrimonio nacional. Ver cómo se firman acuerdos para regalar estos recursos a los más ricos, mientras el pueblo es sometido a tarifas abusivas y un servicio de tercera, es una afrenta a la soberanía.
No se trata solo de dinero; se trata de prioridades. Para este gobierno, parece que vale más asegurar que un partido de fútbol se vea en alta definición en todo el mundo, que asegurar que una madre de familia en una colonia marginada tenga luz para iluminar su hogar o conservar sus alimentos.
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Por. A.G. Información DOF-
